La juventud valenciana prioriza el precio en sus compras, pero avanza hacia un consumo más responsable
Una encuesta sobre hábitos de consumo y participación ciudadana revela que el 82 % de los jóvenes sitúa el precio como principal criterio de compra, mientras que el 84 % compara precios y opiniones antes de adquirir un producto. El estudio también evidencia un creciente interés por la sostenibilidad, aunque persisten importantes carencias en el conocimiento de los mecanismos de participación ciudadana.
La juventud valenciana muestra un perfil de consumidor informado, racional y cada vez más comprometido con el consumo responsable. Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada entre jóvenes de la ciudad de Valencia, que analiza sus hábitos de consumo, la participación social, el voluntariado y la relación con las instituciones públicas.
Los resultados indican que el 82 % de las personas encuestadas considera el precio como el factor más importante a la hora de comprar, mientras que el 74 % destaca la calidad como un criterio determinante. Además, el 46 % afirma tener en cuenta la sostenibilidad de los productos y el 38 % valora el comercio local, lo que refleja una creciente incorporación de criterios éticos y medioambientales en las decisiones de compra.
El comercio electrónico está plenamente consolidado entre la población joven. El estudio muestra que el 71 % realiza compras por internet al menos una vez al mes y otro 29 % lo hace semanalmente. Asimismo, el 84 % compara precios o consulta opiniones antes de efectuar una compra, un comportamiento que evidencia un consumidor digital cada vez más informado y menos impulsivo.
Respecto al gasto en ocio, casi la mitad de los participantes (48 %) destina entre 50 y 100 euros al mes, mientras que el 31 % invierte entre 101 y 200 euros. Solo el 9 % supera los 200 euros mensuales, lo que confirma que la mayoría adapta su consumo a su capacidad económica.
La encuesta también analiza el compromiso social de la juventud. Aunque el interés por cuestiones como el medio ambiente (69 %), la igualdad (62 %) y la solidaridad (57 %) es elevado, únicamente el 41 % pertenece a alguna asociación, club deportivo o entidad cultural. Entre quienes participan en actividades sociales, el principal motivo es ayudar a los demás (73 %), seguido del aprendizaje de nuevas habilidades (61 %) y la posibilidad de conocer nuevas personas (56 %).
En materia de voluntariado, el 44 % de los jóvenes afirma haber colaborado alguna vez en actividades solidarias. Las iniciativas medioambientales concentran el mayor nivel de participación (39 %), seguidas de los programas dirigidos a la infancia (27 %) y de las actividades de apoyo a personas mayores (18 %).
Uno de los aspectos que más preocupa es el limitado conocimiento de los canales de participación ciudadana. El 63 % de las personas encuestadas reconoce no conocer ningún mecanismo para trasladar propuestas a las administraciones públicas y solo el 19 % ha utilizado alguna vez estas herramientas. Entre quienes nunca han participado, el 41 % señala como principal motivo el desconocimiento de su existencia y el 28 % admite no saber cómo utilizarlas.
La percepción sobre la capacidad de influencia de la juventud en las decisiones públicas tampoco resulta especialmente positiva. Solo el 17 % considera que las administraciones tienen suficientemente en cuenta las opiniones de los jóvenes, mientras que el 58 % cree que solo las consideran parcialmente y el 25 % opina que no las tienen en cuenta en absoluto.
A pesar de estas limitaciones, el estudio transmite un mensaje esperanzador. El 81 % de las personas participantes manifiesta su interés por recibir más información sobre los mecanismos de participación y sobre las posibilidades de colaborar en proyectos sociales y comunitarios.
Los resultados ponen de relieve la necesidad de reforzar las políticas de educación para el consumo responsable, mejorar la información dirigida a la juventud y facilitar el acceso a los canales de participación mediante herramientas digitales más accesibles y transparentes. Según los autores del estudio, fomentar una ciudadanía joven más informada, crítica y participativa constituye un elemento esencial para avanzar hacia un modelo de consumo más responsable y una sociedad más comprometida con el desarrollo sostenible.








